Carolina Diego irrumpe en el espacio público con «Ni siento, ni padezco»

  • La nueva exposición de la Fachada del Mercado Central reivindica la visibilidad de las mujeres en los espacios públicos

El último trabajo de Carolina Diego produce extrañeza las personas que pasean por la Plaza Santa Clara de Castellón de la Plana: una mujer con la cara tapada irrumpe en el tranquilo centro de la ciudad. Se trata de la serie fotográfica «Ni siento, ni padezco», que denuncia la poca representación que tienen las mujeres tanto dentro como fuera de casa. Ella misma lo describe como: «El absurdo y la ironía como hilo conductor, la desdramatización. Situaciones ridículas en escenarios cotidianos que ponen al descubierto la irracionalidad y la fragilidad del ser humano«.

La exposición a pie de calle en el Mercado Central de Castellón a cargo de Carolina Diego es la nueva propuesta expositiva encargada de denunciar la invisibilidad de las mujeres en el espacio público y privado. Carolina Diego estudió fotografía de forma autodidacta para luego formarse en varias escuelas de Alicante. Ha impartido talleres de fotografía y edición de fanzines en la Comunidad Valenciana, territorio que ahora recorre con «Ni siento, ni padezco«, una obra inquietante con fotografías de gran formato que se puede visitar hasta final de mes. Ahora presenta un trabajo íntimo con el que se centra en el factor humano y cómo este se relaciona con el entorno. Las fotografías acaban de llegar de la sala Centro 14 con motivo del festival de fotografía Photoalicante 2017, y también se expusieron en Miami hace un par de meses, junto con otros artistas. Próximamente viajarán en una exposición colectiva en la Lonja de Alicante.

Carolina Diego – Imagen cedida por Carolina Diego

¿Cómo llegaste a la fotografía?

Hacía fotos desde muy joven, tenía mi pequeño laboratorio en casa y mi conocimiento de fotografía era muy clásico. Tras varios años de inactividad decidí retomar mi formación, enfocándome en la fotografía contemporánea y desarrollando mis proyectos personales.

¿Qué supone para ti exponer en la calle?

Creo que es bueno el hecho de salir a la calle y de asaltar de alguna manera al espectador, en vez de esperar a que acuda a los espacios expositivos tradicionales. Hago muchas fotografías por la calle, muy diferentes a lo que presento en «Ni siento, ni padezco».

El mercado es un espacio público, y tus fotos muestran un entorno privado. ¿Cómo es el diálogo entre estos dos espacios?

Yo creo que en el momento de tomar las fotografías lo último que piensas es dónde van a ser mostradas. Si te refieres a que algunas de ellas puedan resultar provocadoras, eso está más en la mente del que mira, habría que preguntarles, pero yo no lo creo. Considero que es más una invitación a entrar en un entorno íntimo para iniciar un diálogo primero y una reflexión posterior. En un principio no había ninguna intención, ni discurso previo. Al revés, fue una reacción a la frustración de no encontrar un tema que me motivase para desarrollar como proyecto del máster. Y lo que son las cosas, cuando te dejas de proyectos grandilocuentes y miras sin pretensiones… surge la idea.

¿Cómo fue el proceso creativo de «Ni siento, ni padezco»?

Fue bastante complicado, como ya te dije, antes andaba muy perdida, no fue algo premeditado, los primeros autorretratos los hice como un ejercicio personal de reconocimiento identitario, se los mostré a la que era entonces mi tutora y ahí es donde empezó a coger forma. El proceso creativo lo he llevado a cabo yo sola, sí. Económicamente ha sido muy duro, por ejemplo. Eso me frenó a la hora de empezar, porque no sabía si podría acabarlo. Mentalmente también, porque quería hacer algo que involucrara al espectador.

¿Por qué el absurdo y la ironía?

Porque me divierte y me hace disfrutar con lo que hago. No lo había utilizado anteriormente, o al menos de una forma tan consciente. Supongo que en parte el hecho de ver los trabajos de otros muchos autores, te inspira y te libera de cualquier idea preconcebida con respecto a cómo fotografiar.

¿Utilizas en tu obra tu entorno más cercano normalmente?

Sí, es lo que conozco y lo que me resulta más sincero. Al hablar de lo personal corres el riesgo de exponerte demasiado, o de mostrarte vulnerable, pero ganas en autoconocimiento. Además, creo que esto es muy necesario en este punto necesario para mí. Y una vez que lo muestras se genera un efecto reflejo en muchas personas que es muy potente emocionalmente hablando.

También hay situaciones violentas, ¿qué situaciones violentas vives tú como mujer?, ¿quieren tus fotos evidenciar la violencia contra las mujeres?

La violencia está en todas partes, por desgracia, y no solo la sufrimos las mujeres. La cultura del éxito o el no llegar a unos cánones de belleza que te vende la publicidad, también es violencia. Es a esa a la que hago referencia en mis retratos y especialmente en este proyecto, claro. Yo he tenido la suerte de crecer en una familia rodeada de mujeres fuertes, pero la veo, la sufro y la reconozco a mi alrededor.

En publicidad vemos a mujeres en posturas imposibles, ¿son estas fotografías una crítica a este tipo de publicidad?

Es bueno que veas esa similitud, entonces es que algo he hecho bien. Supongo que este tipo de publicidad me ha influenciado. Pero hasta el momento no lo había pensado de esta manera. Lo enfocaba desde la ironía. Personalmente, me fijo mucho en las violencias que sufrimos las mujeres. Somos tratadas como objetos de consumo.

¿Es complicado el acceso de las mujeres artistas al mundo del arte?

Si se mira a lo largo de la historia, el déficit es más que evidente, la presencia de mujeres es casi anecdótica, y sigue siendo de difícil encontrar mujeres que tengan repercusión en la élite del arte. Pero cada vez son más las artistas que se reivindican por derecho propio.

¿Crees que a nivel local, se promociona de manera adecuada el arte, y más concretamente, el arte que hacen las mujeres?

A mí siempre me parecerá poco, no soy neutral. Me consta que el esfuerzo de gestores culturales y el respaldo de las administraciones públicas no siempre está correspondido por la afluencia de público. Por ello creo que sería bueno un esfuerzo pedagógico para que la cultura fuese de consumo habitual.

El feminismo está ahora en un punto álgido. ¿Es un tema más recurrente ahora para los y las artistas?

Es cierto que hay una mayor atención actualmente a las demandas feministas, pero las reivindicaciones de las artistas feministas siempre han estado ahí. Me alegro mucho de esto, ya era hora de poder hablar desde nuestra propia voz y al menos, ser algo más escuchadas. Lo que hace el arte es plantear la crítica desde la creación y las artistas tenemos mucho que criticar.

Muchas gracias Carolina. Para acabar, ¿qué mujeres te inspiran?

Hay muchas, Sophie Calle, Gillean Wearing o Cindy Sherman son fantásticas. También la coreana Nikki Lee, que tiene un trabajo fascinante que me inspira muchísimo. Y otras más cercanas como Cristina de Middel o Bego Antón, también son claros referentes para mi.

Esta entrevista ha sido realizada mediante un cuestionario por correo electrónico.

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