Maruja Mallo, la mujer que también dibujó la modernidad

  • Es la única mujer que se ha incluido el Museo de Bellas Artes de Castellón en la extensa exposición que propone para esta temporada

El Museo de Bellas Artes de Castellón acoge una exposición para pasear entre los bocetos y dibujos de los principales pintores de principios del S. XX. “Dibujar la modernidad, 1864 – 1968” es la exposición principal de la temporada, y podrá visitarse hasta el 15 de junio de manera gratuita. Un recorrido de calidad en un museo local que recoge obras de nombres tan conocidos como Picasso, Dalí, Klee, Barradas, o Juan Gris. Entre todos ellos, únicamente se encuentra un nombre de mujer, el de Maruja Mallo. La excepción que confirma que las mujeres también dibujaron esa modernidad, y el nombre que evidencia la baja cuota de pintoras que se incluyen en los museos.

Una pequeña ventana en forma de dibujo se puede encontrar en el Museo de Bellas Artes de Castellón, desde la que asomarse para conocer a Maruja Mallo. La vida de la pintora podría definirse con la palabra «vanguardia». La aplicó a dibujos, murales, vestuarios, cerámica… se interesó por todas estas disciplinas y desafió los cánones establecidos. Se le adjudicó la etiqueta de excéntrica por sus pinturas y por su aspecto, con los labios rojos, los rabillos de los ojos marcados en negro y sus largos abrigos de pieles. Maruja Mallo es en realidad una importante figura del surrealismo, con tiene una amplia obra en la que va de los colores vibrantes, vivos y alegres, a la «putrefacción» (término muy empleado por ella), los colores oscuros y la oscuridad. Esta mujer menuda, pero de carácter firme, tuvo una vida muy longeva en la que nunca dejó de crear, provocar y exponer.

Fue transgresora tanto en sus pinturas como en sus ideas. Esta mujer capitaneó a “Las Sinsombrero”, un grupo de mujeres (escritoras, pintoras, poetas, pensadoras…) inscritas en la Generación del 27 que desafiaron en la segunda y tercera década del siglo XX las normas establecidas. El nombre de «Sinsombrero» se acuñó cuando ella, Dalí y Lorca se pasearon un día por plena Puerta del Sol de Madrid quitándose el sombrero. Algo que les valió pedradas e insultos, puesto que se relacionaba el acto de descubrirse la cabeza con la inmoralidad y lo que ahora llamamos transexualidad. Concha Méndez, Josefina de la Torre, María Zambrano, nombres tanto o más olvidados que el de la propia Mallo formaron parte de este grupo de artistas plásticas y contribuyeron a este célebre círculo de creadores de la época. Maruja mallo tuvo que exiliarse a Argentina durante el franquismo y, aunque allí conoció la fama, la dictadura y el hecho de ser mujer, fueron borrando su legado de la historia.

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