Rosalía Torrent: «Que entren obras de mujeres en el museo es una cuestión de justicia»

  • La directora del MACVAC pone todo su empeño en sumar obras de mujeres a la colección del museo

Rosalía Torrent es catedrática del departamento de Historia, Geografía y Arte, y Doctora Cum Laude en Filosofía en el ámbito de Estética y Teoría de las Artes en la Universidad Jaume I. También es coordinadora y miembro del grupo IF (Investigación en Estudios Feministas y de Género), de la Universidad Jaume I, así como de las asociaciones de Mujeres en las Artes Visuales y de Mujeres Cambian los Museos. Con ella, empezó la revista de investigación feminista universitaria Asparkía, también ligada al ámbito universitario. Este año recogía el premio Olimpia 2021 por su labor de gestión cultural ligada al feminismo que concede el Servicio de Igualdad de Oportunidades del Ayuntamiento de Castellón.

Desde hace cinco años, Rosalía Torrent ocupa el puesto de Directora Ejecutiva del Museu d’Art Contemporani Vicente Aguilera Cerni de Vilafamés (en adelante MACVAC). Su compromiso con la igualdad y su pasión por el arte, han contribuido a aumentar significativamente las obras de mujeres en la colección de un museo muy singular.

Hace un par de días, fue el Día Internacional de los Museos, ¿qué preparáis en el MACVAC?

Para el Día de los Internacional de los Museos, tenemos a una mujer de Castellón, Alejandra de la Torre.  Además, en la casa anexa al Museo, que se llama Quatre cantons, tenemos a Mau Monleón. Apuntad su nombre, porque es una artista valenciana que ha trabajado siempre temas de género. Ella nos cedió unas fotografías con esta temática, que se exponen junto a unas muy bonitas de Laura Avinent, donde retrata a mujeres y hombres con diversidad funcional. Eso es lo que tenemos ahora mismo en el MACVAC.

¿Cómo empieza la intención de incluir a más mujeres en el museo?

Cuando llegué al museo de Vilafamés, lo primero que hice fue contar. Lo mismo que hicieron las Guerrilla Girls en 1985, cuando crearon ese célebre cartel de en el Metropolitan Museum que decía que menos del 5% de mujeres son creadoras. Mientras que el 85% son desnudos. Ellas contaron a las artistas y abrieron el camino a que las demás también contáramos. De hecho, hace tres años las Guerrilla escribieron a muchos museos de Europa pidiéndonos datos, ¡y fíjate que escribieron al Museo de Vilafamés! Allí ya teníamos datos, pues como te he dicho, yo conté las obras realizadas por mujeres.

Cartel de las Guerrilla Girls

¿Cuál fue el resultado tras contar las obras?

Para el MACVAC no eran muy malos datos, había un 20% de mujeres. Pero las Guerrilla Girls, concluyeron que en Europa estábamos peor que en Estados Unidos, bajo el lema “It’s even worse in Europe”. Además, decían que solo les habíamos contestado uno de cada cuatro museos. O sea, que no todo el mundo estuvo dispuesto a contar, ni a descararse. Estábamos suspendidos en esa asignatura.

¿Qué vino después de contar las obras del MACVAC? ¿Cómo fueron tus inicios en este museo?

Bien, es importante decir que el MACVAC no compra obras, lo que le hace muy peculiar. El museo se nutre de cesiones temporales y donaciones por estatuto (te la quedas en propiedad). Así que empezamos la política de indagar qué mujeres nos faltaban, y a cuáles podíamos llegar a incorporar. Así que cuando un coleccionista, por ejemplo, nos cede una obra masculina, nosotras lo equilibramos con una de mujeres.

Que entren obras de mujeres en los museos es una cuestión de justicia. Hay muchísimas mujeres muy potentes y ellas no están, y todas y todos sabemos por qué pasa esto. ¡Ha sido difícil hacerlo! En estos 5 años solo se ha subido un 5%. Ya que cuando hay tantísima diferencia, subir un 1% significa que tienes que incluir muchísimas artistas mujeres.

Las políticas de igualdad en el museo, ¿empezaron contigo?

Sí y no. El museo ha tenido varias etapas. Unas muy potentes y otras de menos actividad. Por concurso público, llegué yo tras una época de bastante inactividad. Piensa que, la conciencia feminista no la tiene todo el mundo, pero yo estoy muy convencida de esta labor.

Te voy a contar una anécdota muy bonita. Estamos en contacto desde el museo con un coleccionista de Cáceres que nos va a ceder obrar como Matisse, Picasso… y le preguntamos por obras de mujeres. Contestó que tenía seis obras, entre ellas una de Dora Maar. Pero lo bonito, ha sido que él nos llamó diciendo que a partir de ese momento iba a comprar obras de mujeres, y que estaba cambiando obras de hombres por otras hechas por mujeres. Ahora, nos ha dicho que “nos ha comprado” un Menchu Gal, pero que es una obra tan grande que no cabe por la puerta del museo. Me encanta esto, porque la gente muchas veces no se da cuenta de que las mujeres no estamos presentes. Pero eso está ahí.

Rosalía Torrent – Fotografía cedida por Rosalía Torrent

En la junta del MACVAC también hay ahora más mujeres, ¿es importante igualar las cuotas también en el trabajo de gestión?

Sí, en la parte de la gestión y la crítica también se ha intentado igualar y es importante. Nuestra política siempre ha sido igualar y sumarnos a propuestas así.

Un ejemplo, la artista y crítica Mau Monleón ha propuesto el “Portal de Igualdad”. Es ese “portal” se cuelgan todas las secciones que se hacen en favor de la igualdad. En el Museo de Vilafamés tenemos este apartado, y se puede consultar su manifiesto y las cuotas de hombres y mujeres. Para el Día de los Museos, además, hemos ido colgando pequeños vídeos de creadoras de la provincia. Somos el único museo, de momento, que se ha adherido a esta iniciativa que impulsa la crítica de arte Marian López Fernández Cao.

¿Por qué hay tan pocos datos en materia de igualdad en las webs de los museos?

Es un trabajo que hay que hacer. Pero exponer esos datos al público, supone evidenciar la falta de mujeres aún hoy en día. Sin embargo, hay una noticia positiva: Mujeres en las Artes Visuales ha hecho una herramienta, a la que los museos más importantes se han adherido, que proporciona datos sobre adquisiciones y puestos de trabajo de mujeres en el mundo del arte. Pero yo creo, que esta falta de información se debe a falta de interés. Hay que hacer una revisión de los históricos y eso es mucho trabajo, y hay muchos museos que no tiene tantas facilidades.

¿A lo largo de tu carrera has notado la falta de interés de la que hablabas?

Cuando tienes las cosas muy claras, no pueden decirte que no. En mi caso, trabajo con un equipo pequeño y comprometido. Me pasó lo mismo cuando trabajé en la Galería Octubre, de la Universitat Jaume I.

Yo siempre he estado muy segura con esto y no me pueden decir que no. El valor de las artistas está muy claro, y están ahí. Las que no están, tienen que ser rescatadas. Pero, como ahora mando yo… ¡ahora sí que no me lo pueden decir! (risas).

Otra anécdota es que me pidieron una serie de artículos sobre artistas, cuando yo escribía para el Mediterráneo. De esto hace 30 años. Casualmente, de verdad, me salieron todos los artículos de mujeres y un compañero me preguntó: “¿qué pasa, solo hay artistas mujeres?”. (Risas) Vamos, todo lo contrario a lo que hablamos. No me lo dijeron desde dirección. Pero yo contesté: “son las que me están interesando a mi ahora”.

¿Has intentado motivar el interés hacia el arte realizado por mujeres en tu labor como docente?

Desde el punto de vista de la enseñanza, por ejemplo, nos dejaron proponer asignaturas optativas. Yo propuse “Genero e imagen en la historia”, que actualmente estoy impartiendo. Lo primero que damos es la prehistoria y nos hacemos preguntas en la primera clase como: “¿Porque a una Venus, la llaman Venus?”. Fíjate como la historia, nos ha condicionado desde la propia denominación de las cosas: encuentran la figura de una mujer desnuda y la llaman Venus. A partir de aquí, nos vamos planteando cosas a lo largo de la historia, hasta llegar al arte feminista. Así que sí, he tenido más oportunidades desde la docencia, que en otros campos. Aquí también lo teníamos muy claro, y hemos ido por ese camino.

Durante mi trabajo en la Galería Octubre más de lo mismo. Ahora esta galería la lleva mi compañera Juncal Caballero, que por cierto, ha montado una exposición fotográfica sobre campos de concentración. Es emocionante, tiene la tragedia y la belleza. Una exposición en la que, además, se habló mucho del auge de la extrema derecha y de no perder la historia de vista.

Me da un poco de vergüenza decir que yo lo he tenido fácil, porque me he rodeado de gente que estaba en la misma órbita. Eso no es común. No quiero dar la impresión de que es fácil. En nuestra área de docencia o en el museo, estamos funcionando así. Pero no es nada fácil.  

¿Crees que el trabajo que se ha iniciado de revisión desde una perspectiva feminista, se puede perder con el auge de la extrema derecha?

Estoy aterrada. Yo me equivoco mucho en predicciones políticas sobre todo. Hace tiempo hablando con amigas yo decía: “la extrema derecha no volverá nunca”. Y mira. No sabría contestarte en el sentido de que espero que esto no ocurra.  También hace que esto nos haga posicionarnos más en la militancia.

Empecé con Purificación Escribano. Mi referente lo tengo muy claro.

¿Cuándo empezó a interesarte la militancia en el feminismo?

Hay una persona: Purificación Escribano, química y docente de la Universidad Jaume I. Yo estaba en la Universidad de Valencia y cuando salió la plaza de Castellón, y un compañero me dijo que le escribiera a ella. Pura era una mujer tremendamente comprometida con las mujeres y con el tema de la violencia de género. Venía de una familia muy humilde. Era una “crack”, muy inteligente y muy buena, y con una conciencia feminista enorme.

Empecé con ella a pensar en algo, de lo que hasta el momento no había sido consciente. De eso hace ya treinta años. Empezamos montando un seminario y luego editando la revista Asparkía. A partir de ahí, yo me fui hacia el ámbito de las artes. Pura decía: “Yo con los microbios y los genes, lo tengo un poquito más difícil pero hay que evidenciar la historia de las mujeres en la ciencia”. A ella, se le ocurrió la idea de la fuente que hay delante de la Facultad de Ciencias de la UJI, con todas las mujeres científicas. Empecé con Purificación Escribano. Mi referente lo tengo muy claro.

Cuando empezó a interesarte el feminismo, ¿qué temas trataste dentro de él?

Me interesaban muchos asuntos sociales. Luego ya me empezó a interesar el feminismo y obviamente en mi trabajo tuve que introducir la vertiente feminista. Cuando empecé a escribir y trabajar desde esta óptica, me centré en temas del cuerpo y la enfermedad. Una de las grandes reivindicaciones del feminismo en el arte, ha sido el cuerpo en todas sus circunstancias. Empecé a trabajar arte y cáncer, y al principio me sentía un poco incómoda pensando en si estaba incomodando, porque son temas delicados. Hasta que yo tuve cáncer de mama. Me sentí más legitimada, sentí que lo entendía más. De esto hace veinte años. ¿Hay que sentir una cosa o vivirla para hablar de ella? No. Se puede empatizar perfectamente, incluso con el tema del dolor.

En varios de tus textos publicados, hablas de cómo el dolor ha sido el motor para muchas creadoras. ¿Ha sido un motor para ti?

Yo ya empecé a trabajar este tema antes del cáncer. Pero me hizo sentir como te digo más legitimada. El feminismo retrata y habla de los cuerpos en cualquiera de sus circunstancias, y hay que hablar y llamar a las cosas por su nombre. Como por ejemplo al cáncer. Recuerdo que cuando la médica me dio la noticia de que yo tenía cáncer, no usó esa palabra, dijo: “vamos a seguir haciendo pruebas”. Yo sabía qué quería decir. Hay que decir las cosas por su nombre.

¿De dónde viene tu interés por el arte?

El arte son muchas cosas, pero una de las más significativas es la autoexpresión. A mi me hubiera gustado ser pintora, pero no tengo ni idea de pintar. Mi padre, Raúl Torrent, era pintor y pintaba muchos autorretros. Como quise ser pintora, y no se me daba bien, estudié Historia del Arte. Así que toda la vida rodeada de pintura, ¡ya ves!

A mi me hubiera gustado ser pintora, pero yo no tengo ni idea. Mi padre, Raúl Torrent, era pintor.

Rosalía Torrent en en Museu d’Art Contemporani Vicent Aguilera Cerni de Vilafamés – Fotografía cedida por Rosalía Torrent

¿Qué más vamos a poder ver próximamente en el MACVAC?

Está precioso ahora. La instalación de Alejandra de la Torre se llama “La belleza de la acumulación”, son dibujos de objetos cotidianos: un perchero, una navaja, una ola exprés… una parte de la sala ha quedado vacía y ha tenido la idea de hacer una exposición acumulativa. Irá pintando más obras y las irá poniendo.

¿Estará este verano?

Sí, ahora dentro de poco empezará a sumar obras. Dentro de un par de meses habrá sumado más objetos, así que será interesante ver la evolución de la obra.

Para acabar, ¿serías capaz de compartir con los lectores una imagen que sea muy significativa para ti?

Te diría uno de mi padre, pero no sería cierto en este sentido. Me vienen muchos nombres de mujeres que me encantan.

Pero para que sea algo simbólico, en el MACVAC editamos una revista que se llama “Diferents” y en el primer número apareció Ekaterina Kornilova. Una artista rusa de mi edad, que vino a Castellón y que conocí. Pintura mujeres muy espirituales, bajo la tradición rusa de los iconos. Las artistas rusas lo tienen tremendamente difícil para ejecer su trabajo. Ella me contó, que en el caso de tener que escoger entre el trabajo de su marido o el suyo, lo tenía muy claro: lo lógico era que él trabajara. Si uno de los dos tenía que triunfar, era él. Te repito, aquí somos privilegiados. Yo pensaba que una chica rusa, con la Revolución y tal… no me diría estas cosas. Por esas conversaciones y sus imágenes tan misteriosas esta sería una imagen con la que tengo un vínculo. Quisimos que es la primera portada de “Diferents”, fuese una mujer.

Imagen nombrada por Rosalía Torrent de Ekaterina Kornilova

Rosalía, muchas gracias. Ha sido todo un placer poder hablar contigo

Muchas gracias. Nos veremos en el MACVAC.

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